• ¿Qué tal?

    Vamos, pasa a esta "otra clase". Un lugar donde nos reunimos para seguir compartiendo lo que aprendemos, para expresarnos como queremos, sobre lo que hacemos y sobre lo que nos interesa.
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MUY FEO

MUY FEO (Abdullah Shoaib)

SOY MUY FEO

ASÍ QUE NO TRATES DE CONVENCERME DE QUE

SOY UNA PERSONA MUY HERMOSA

PORQUE AL FINAL DEL DÍA

ME ODIO DE TODAS FORMAS

Y NO VOY A MENTIRME A MÍ MISMO AL DECIR QUE

HAY BELLEZA DENTRO DE MÍ QUE IMPORTA

ASÍ QUE, TEN POR SEGURO QUE ME RECORDARÉ A MÍ MISMO QUE

SOY UNA PERSONA INÚTIL Y TERRIBLE

Y NADA DE LO QUE DIGAS ME HARÁ CREER QUE

TODAVÍA MEREZCO AMOR

PORQUE NO IMPORTA QUÉ,

NO SOY LO SUFICIENTEMENTE BUENO PARA SER AMADO

Y NO ESTOY EN POSICIÓN DE CREER QUE

HAY BELLEZA DENTRO DE MÍ

PORQUE CADA VEZ QUE ME MIRO EN EL ESPEJO, PIENSO

¿SOY TAN FEO COMO DICEN LAS PERSONAS QUE SOY?

Un texto algo destructivo, ¿no? Vamos a reflexionar un poco sobre nosotros mismos…índice ¿Cuántas veces hacemos un poco lo que hace el autor del texto? ¿Cuántas veces no tenemos pensamientos agradables de nosotros mismos sino que nos empeñamos en ver nuestros defectos y no ver nuestras cualidades…?

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR

  • ¿QUÉ OPINIÓN TIENE EL AUTOR DE SÍ MISMO?

  • ¿CREES QUE TENER ESTA OPINIÓN DE UNO MISMO ES POSITIVO O NEGATIVO?

  • ¿CÓMO CREES QUE UNA ACTITUD NEGATIVA CON RESPECTO A UNO MISMO PUEDE AFECTAR A NUESTRAS RELACIONES CON LOS DEMÁS:

    • ES MÁS FÁCIL HACER AMIGOS Y QUE ESTÉN A NUESTRO LADO?

    • ME LLEVO MEJOR CON MIS PADRES?

    • ME SIENTO CAPAZ DE HACER TODO LO QUE ME PROPONGA?

  • ¿CREES QUE ES IMPORTANTE “QUERERSE A UNO MISMO”?

  • ¿QUÉ PUEDES HACER PARA SENTIRTE BIEN CONTIGO MISMO?

TODO DEPENDE DEL PUNTO

DE VISTA DEL QUE SE MIRE.

¡¡DALE LA VUELTA A LO QUE NO TE GUSTE!!

Hazme un último favor: lee de nuevo el texto, pero esta vez, empezando por el final… ¿Qué te parece ahora?

Es buena idea que copies esa nueva visión del texto. Cuando tengas tentaciones de quererte poco, vuelve a leerlo para recordar que tú importas, que tú vales y que todo mejora cuando buscas en tu interior estas cosas positivas.

 

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MICRO-PI-RELATO por Abel Marínez

piHace un par de meses el departamento de Matemáticas del IES Alpujarra de Órgiva, donde estoy teniendo el placer de trabajar este último trismestre del curso, proponía a los alumnos un concurso de microrrelatos cuyo tema debía ser el número pi. Los profesores también podíamos participar, aunque como es evidente en calidad de colaboradores, que los premios de verdad son los que la imaginación de los chicos merecen. Ocurriendo en aquellos días la luctuosa muerte de Abel Martínez, compañero interino que perdió la vida a manos de uno de sus alumnos, no pudo ser de otra manera que, al querer ser una de las profesoras participantes, todo cuanto se me ocurriera fuera en torno a este hecho que tanto me ha impactado.

Hoy se han publicado en el centro los microrrelatos ganadores y el mío dedicado a Abel ha recibido una mención esppecial. Sirva pues  de escusa para recordar una vez más lo que nunca debió haber ocurrido y, sobre todo, sirva para recordar su persona.

D.E.Pi. (por Abel Martínez) 

Parecía que su grito se perdería en el infinito, demasiado lejano para encontrarlo, demasiado remoto para escucharlo. Nos lamentamos al pensarlo, pero el cabalista nos dijo que el infinito está en pi, que todo cuanto existe o ha existido está en pi. Y por eso, pudimos ver más lejos de su irracional muerte, más allá de aquel infinitesimal instante, por encima de aquel dolor de cifras interminables. Por más incomprensible que nos parece, al menos sabemos que continúa siendo, ahí donde cabe todo, donde todo cobra sentido: Abel está en pi.

UN AÑO MÁS CREANDO CONCIENCIA: DÍA DE LA TIERRA (22 de Abril)

Pues sí, una vez más llegando Abril celebramos por todo lo alto el día del libro. A mí me encanta, me entusiama ver que la gente lee, me alegran todas y cada una de las iniciativas que se realizan para fomentar la lectura y, de hecho, yo misma participo en algunas; pero me da un “poquillo” de pena y rabia que tanto bombo y platillo en torno a este día, eclipse por completo el día del calendario que se eligió para rendir homenaje a nuestra casa, a nuestra Madre con mayúscula, a nuestro planeta. Un día que, a mi juicio, debería ser igual o más importante que el día del libro porque en él tratamos de crear conciencia sobre conceptos que atañen a nuestra superviviencia en este castigado mundo. Conceptos como el de desarrollo sostenible, sin el cual no será posible el futuro de tantas especies y, no seamos ilusos, tampoco de la nuestra.

Por esta razón, he vuelto a proponer a mis alumnos, a vosotros, que participéis en el concursillo de fotografía que lleva como temática el Día de la Tierra. Espero seleccionar las mejores fotos dentro de una semana y publicar aquí las ganadoras. Mientras tanto, para no dejar pasar la semana sin poner mi granito de arena en este blog, os invito a escuchar y conocer canciones que diversos artisas han dedicado a Gea o Gaia, nombres divinos que merece sin duda nuesto trocito azul de Universo.

Como podréis comprobar, hay de todos los estilos y para todos los gustos. Y es lógico, ¿no? Este asunto nos afecta a todos, nos debe importar a todos y así lo demuestran artistas de todos los tiempos y de todas las escuelas. ¡Que las disfrutéis!
LINKIN PARK: WHAT I´VE DONE

RADIOHEAD: IDIOTEQUE

MICHAEL JACKSON : EARTH SONG

THE DOORS: SHIP OF FOOLS

JORGE DREXLER: DISNEYLANDIA

JAMIROQUAI: WHEN YOU GONNA LEARN?

NIYORAH:GLOBAL WARMING

RUSH: THE TREES

CAT STEVENS:WHERE DO THE CHILDREN PLAY?

MANA: ¿DÓNDE JUGARÁN LOS NIÑOS?

MICHAEL JACKSON: HEAL THE WORLD

MAGO DE OZ: LA COSTA DEL SILENCIO

GOJIRA: GLOBAL WARMING

BLACK SABBATH: CHILDREN OF THE SEA

KINGS OF LEON: RADIOACTIVE

GORILLAZ: EVERY PLANET WE REACH IS DEAD

WITHIN TEMPTATION: MOTHER EARTH

BERSUIT VERGARABAT: MADRE HAY SOLO UNA

THE BEATLES: MOTHER NATURE´S SON

EPICA: THIS IS THE TIME

METALLICA: BLACKENED

GOJIRA:EMBRACE THE WORLD

SYMPHONY OF SCIENCE: OUR BIGEST CHALLENGE

LUTO POR ABEL MARTÍNEZ

Me levanto todos los días temprano para acudir a mi trabajo. A veces, me cuesta hacerlo porque, bueno, se está muy a gusto en la cama a esas horas, pero ése es el único malestar que me produce iniciar puntualmente mi jornada laboral. Por lo demás, acudo a mi cita diaria con ilusión, porque me empuja la vocación, porque me satisface participar en la educación de los que son nuestro futuro, porque es un reto guiar, corregir, mostrar caminos, abrir puertas a los que recién están comenzando a enfrentarse a la realidad de un mundo incierto.

Soy solo una profesora interina sustituta. No siempre dispongo de un tiempo mínimo para llegar a conocer, ni siquiera superficialmente, a aquellos con los que comparto el aula, pero es inevitable, estoy alerta. Tal vez no consiga en tan pocos días aprenderme sus nombres, pero me quedo con sus gestos, sus maneras al contestar, sus reacciones ante mis riñas o mis consejos. Eso hacemos casi sin darnos cuenta los profesores, independientemente del contrato que te emplee.

En ocasiones, más frecuentemente de lo que quisiera, me doy cuenta de que las vidas de muchos de mis alumnos no son fáciles, que donde debería existir una mente despreocupada e infantil, hay un adolescente confuso, asustado y perdido con cargas emocionales que no le corresponden y que no son capaces de gestionar. Probablemente sería difícil hasta para un adulto. Confieso que me crea desazón no saber cómo atender las necesidades de estos chicos, pero es parte de mi trabajo servir de apoyo (al menos, así lo entiendo yo) y hago lo posible por estar ahí, simplemente estar ahí. No soy tan soberbia como para pensar que podré resolver ciertos problemas, pero la experiencia me ha enseñado lo mucho que puede suponer tan solo ofrecer un hombro donde sostenerse. Me crea desazón, incluso he llegado a sentir impotencia por lo injusto de ciertas situaciones, pero, desde luego, jamás he sentido miedo…

 

ABEL MARTÍNEZ

Imagino que, como yo, mi compañero, también acudía con ilusión a su provisional instituto, haría su camino diario como yo hago el mío, quizás pensando, como yo, cómo explicar tal o cual asunto en clase para que sea más fácil su comprensión por los más rezagadillos. A lo mejor tarareaba una canción que escuchaba en el coche mientras llegaba hasta el aparcamiento del centro, quizás pensaba en la cervecita que compartiría con algunos compañeros al acabar la jornada. Seguro que pensaba en miles de cosas, todas las que caben en la cabeza de alguien que ama la vida y que ama su profesión. En lo único que no pensaría mi compañero, como yo jamás he pensado, es que podría morir a manos de uno de sus alumnos. Eso no cabe en ninguna de nuestras cabezas, por más que las situaciones a las que nos enfrentamos a veces sean duras, jamás piensas que un niño pueda ser un asesino.

¿Qué clase de sufrimiento debe tener un chaval de 13 años para albergar pensamientos tan oscuros que le lleven a ejecutar acciones tan aberrantes como el asesinato de un profesor? ¿Cómo es posible que haya ocurrido algo así?

Me quedo sin palabras para expresar sentimientos tan encontrados como los que inundan en este momento mi corazón. Cuando se trata de un crío, te preguntas sin remedio, ¿con maldad se nace o la maldad se hace? Yo me resisto a pensar que lo niños puedan sentir odios tales por naturaleza, rechazo, como muchos, este pensamiento y prefiero pensar que estos actos extremos son fruto de una enfermedad. Pero, ¿es así? ¿Qué parte de las enfermedades mentales dependen del ambiente en el que se desarrollan las personas? No es que quiera encontrar un culpable, es que necesito entender cómo puede suceder lo que sucede para encontrar soluciones. Porque a mi compañero no habrá nada que le devuelva la vida, y al chaval que se la quitó nada habrá que le devuelva la inocencia, nada habrá que restaure la paz en su corazón, como nada habrá que consuele a los familiares que lloran la pérdida de mi compañero, o que arranque la vergüenza y el dolor de esos otros familiares, los del chico, que habrán de llevar la culpa de sentir que, de algún modo, ellos son responsables de la conducta de su hijo. No concibo el pesar de sentir ese fracaso.

Quisiera saber qué hacer. Quisiera saber cómo evitar que haya otro Abel. 

Tras conocer la noticia, he ido a trabajar, como todos los días. Hoy he regañado en clase a algunos alumnos, como todos los días. Por un momento, por primera vez en mi vida, he temblado un instante por dentro. Inconscientemente ha llegado a mi mente la idea de si no estaré provocando un odio irracional en alguno de los adolescentes a los que corrijo.  En una décima de segundo, en lo que tarda el cerebro en procesar un impulso nervioso, he desechado la idea y he continuado con la reprimenda que mis alumnos merecían. No sé cómo evitar algo como lo que ha sucedido en Barcelona, pero sí sé que sigo siendo profesora, interina, pero profesora. Quizás hayamos perdido autoridad, quizás no tengamos a veces el apoyo que deberíamos tener de los padres que comparten nuestra tarea, quizás no respete nuestra labor el gobierno que debiera protegernos, pero yo soy profesora porque lo quiso mi corazón, así que continuaré escuchando, guiando, corrigiendo y enseñando, o sea, educando.

Luego, rezaré por mi compañero Abel, por su familia, por el chico y por todos los chicos que sufren como él. Y pediré a un Dios en el que quiero creer que nos ilumine el camino, que averigüemos los porqués y que hallemos las soluciones.

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

Ya sé, ya sé… dura una hora.  Pero chicos, me ha parecido muy interesante y os aseguro que no se hace pesado. Creo que vale la pena escuchar esta conferencia del Dr. Alberto Martí Bosh y empezar desde YA a tener unos hábitos saludabbles para evitar enfermedades. Como nos recuerda él y tal y como dijo Galeno: Más vale prevenir que curar.

APETITO EMOCIONAL

¿Qué ? ¿No sabéis lo que es eso? Pues yo estoy segura de que todos alguna vez lo habéis sufrido… ¿Quién de vosotros no se ha metido un atracón de chocolate, de dulces o de helado cuando habéis estado estresados? Ya os va sonando la cosa, ¿no?

Sí, parece que no es algo que nos pase solo a unos cuantos golosos. la realidad es que todos somos propensos a meternos una sobredosis de azúcar cuando no andamos muy serenos. Y es que, al parecer, hay una explicación científica para esto y, como no, es una cuestión hormonal.

 Un equipo de investigadores del Monell Chemical Senses Center de Filadelfia (EEUU) ha descubierto la posible causa de este “apetito emocional”.

El estudio, publicado en la revista Neuroscience Letters, explica que los responsables son los receptores para la hormona del estrés ubicados en las papilas gustativas, que detectan los sabores dulces, salados, amargos y ácidos. Según los investigadores, el estrés provoca la secreción de hormonas glucocorticoides que activan los receptores de la hormona del estrés situados en las células del cuerpo.

Esta activación influiría en la preferencia de sabor del ser humano. Debido a que han descubierto que las papilas gustativas de la lengua también contienen estos receptores de la hormona del estrés, explicaría por qué nos sentiríamos atraídos a alimentos como el chocolate para olvidar nuestros sentimientos negativos. El estrés, la ansiedad, la insatisfacción… todas estas emociones por sí mismoa activarían los receptores de sabor dulce de las papilas gustativas.

Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron primero un experimento con ratones, donde tras analizar las células gustativas, descubrieron que los niveles más altos de receptores de la hormona del estrés llamados Tas1r3, los específicos del sabor dulce, se encontraban precisamente en las papilas gustativas. Tras observar estos receptores en ratones estresados y no estresados, hallaron que los ratones estresados tenían un 77% más de receptores de la hormona del estrés que los otros roedores.

“Si sufrimos cambios hormonales relacionados con el estrés, nuestra interacción con los alimentos igualmente se verá alterada; el sabor dulce puede verse particularmente afectado por el estrés. Nuestros resultados pueden proporcionar un mecanismo molecular para ayudar a explicar por qué algunas personas comen más alimentos azucarados cuando están experimentando estrés intenso”, afirma M. Rockwell Parker, autor del estudio.

Fuente: Muy Interesante

EN MI COLEGIO LA GOLETA: NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO NI… ¿A NO?

 

Hace unos días mi madre me recordó que este año se jubilan dos de mis profesoras del colegio que ella sabe que han sido muy importantes para mí. Lo hizo porque, como suele ser costumbre, se les hará un homenaje, y, como me conoce, supuso que querría contribuir al mismo con unas palabras sentidas y hermosas. Algo que, sin duda, estaría haciendo de corazón en este mismo momento si no fuera porque cuando me he querido enfrentar a la página en blanco y al corazón repleto de recuerdos, me he dado cuenta de que ese mismo corazón ahora tiene un latido acelerado causado por la indignación que me provoca lo que está pasando otra de las grandes profesoras de este mismo centro, la cual, si bien nunca me impartió clases en el colegio, a mí me ha enseñado a amar esta profesión viviendo cada día cómo ella la ha amado y, lo que es más, me ha servido de ejemplo para ser lo que en esta vida, al final, es lo único que importa: una buena persona.

Así que, a mis queridas Conchi y Elvira, os pido disculpas por no tener ahora la inspiración puesta al servicio de vuestro merecido reconocimiento, pero necesito desahogar mi dolor antes, porque cuando es tu madre a la que están difamando y humillando es inevitable que todos tus sentidos se revuelvan contra ello. No tengo otra manera de hacerlo más que escribiendo lo que siento y lo que sé. Esto lo heredé de mi padre. Ojalá mis palabras tuvieran el mismo efecto que las suyas tuvieron en muchas ocasiones, incluso, como muchas de vosotras recordaréis, para salvar a nuestro querido colegio de su clausura.

Aunque, claro, era una época diferente, era una época en la que la gente tenía aún valores, sabía discernir entre el bien y el mal y valoraba la educación de los hijos por encima del dinero, de los intereses políticos y de estúpidos informes pisa. Era una época en la que los padres eran conscientes de la importancia que esta educación tenía para el futuro de sus hijos, y por esta razón se mostraban deseosos de COLABORAR, mano a mano, con aquellos en los que depositaban su confianza para esta labor: los profesores.

Entre los que, en aquel entonces, lucharon porque esto fuera posible en el hogar que siempre ha sido la Goleta para sus estudiantes y para sus profesoras, está, cómo no, mi madre. Se organizaron para evitar que el colegio cerrara en base a un malentendido criterio de rentabilidad y lo consiguieron. Lo hicieron, entre otras cosas, promoviendo asociaciones de padres y consejos escolares, así como la instauración de las tutorías con los padres; figuras mediante las cuales tanto padres como alumnos podrían intervenir, desde entonces, en la vida activa de la gestión del centro. Órganos con los que todos tenían voz para enriquecer la educación integral de los estudiantes.

Yo he vivido en primera persona los desvelos de una mujer que ha dedicado toda su vida laboral a este colegio, he visto cómo se hacía una programación escolar incluyendo la acción tutorial cuando aquello aún ni se sabía qué era exactamente o para qué servía. He vivido cursillos de verano en los que mi madre buscaba inspiración para innovar, para mejorar… Incluso ahora, a punto de jubilarse, la veo adaptarse a las nuevas tecnologías, a preocuparse por la desmotivación generalizada del alumnado y a los problemas de convivencia que, cada vez con más frecuencia, observamos tanto dentro como fuera de las aulas.

Problemas de convivencia… Estoy segura, como profesora de secundaria que también soy, que todos vosotros habéis tenido ocasión de experimentar esto en vuestras aulas. Además de la desgana, nos encontramos ante una generación que ha perdido en una preocupante gran medida el respeto por los mayores; en muchos casos, no respetan a sus propios padres, ¿cómo vamos a pretender que entonces nos respeten a nosotros? Se convierten en disruptores, que no solo no están interesados en su formación sino que dificultan la de los otros. Saben muy bien cuáles son sus “derechos”, pero nadie les enseñó que los derechos se ganan cuando se cumplen las “obligaciones”. Esa parte de la ecuación nadie se molestó en enseñarla en casa, a ellos los “derechos” se los regalaron, y cuando se pretende hacer algo al respecto en clase, el profesor se encuentra con que antes de que se pueda iniciar una actuación al respecto, ese alumno, acogido por la ley e impune a las calumnias, puede permitirse la osadía de denunciar y malograr, si la cosa se tercia, toda una vida de dedicación y entrega a la enseñanza. Incluso cuando ese alumno, luego de caer en la cuenta de que sus mentiras han ido demasiado lejos, reconoce que sus acusaciones han sido exageradas y sacadas de contexto (porque los niños pueden estar mal educados, pero, gracias a Dios, la mayoría, todavía conservan un corazón inocente), los padres deciden quedarse con la primera versión y tramitar una denuncia injusta.

Yo me pregunto si esa madre ha pensado en lo que está enseñando a su hija con su ejemplo. Por desgracia, y de la misma manera me indigna, existen malos profesionales, en fin, a mi juicio, en realidad, no son malos profesionales, sino malas personas, y todos somos conscientes de sucesos que salen a relucir en los noticieros. Soy la primera que quisiera que se castigara a todos estos personajes. Entiendo que tanto padres como profesores debemos estar más alertas que nunca ante estas situaciones y luchar contra ellas, claro que sí. Pero lo que no se puede es pensar que todo es un maltrato, que todo es inadmisible, que a los niños no se les puede ni mirar con dureza. Lo siento, pero creo firmemente que igual que tenemos mano derecha e izquierda a amos lado de nuestro cuerpo, la educación debe tener una mano amorosa y una mano que sepa inculcar disciplina. Si esa madre nunca ha impuesto disciplina en su hogar, solo le deseo suerte; suerte para que esa falta de respeto que su hija ha tenido reiteradamente con su profesora, no se le vuelva también contra ella misma cuando algún día, que llegará, su rebeldía sea incontrolable. Le deseo suerte cuando no haya ningún otro profesor que se atreva a ayudarla intentando darle a su hija lo que no ha recibido en su casa. Porque si ahora está en contra de la que sí se atrevió, causándole una más que desagradable situación, ¿quién se va a molestar en otra ocasión? Yo, que cojo a esos niños cuando llegan a la secundaria, sé muy bien hasta dónde pueden llegar lo que empiezan siendo “cosas de niños”.

Sin embargo, lo peor de esta historia, lo que más duele a mi madre, y a mí, no es pasar por la injustificada denuncia de un padre en desacuerdo. Lo que hace este periplo más humillante es no encontrar apoyo en los que sí que conocen tu trayectoria profesional, y no solo eso, sino que saben bien qué clase de persona eres. Te das cuenta de que tu colegio, tu segunda casa, a veces hasta la primera, ha cambiado. A la que defendiste con uñas y dientes y donde encontraste cobijo en otras ocasiones, ahora se ha vuelto un lugar enrarecido, donde te estás sintiendo extranjera y, al parecer, ni siquiera compartes el mismo idioma. Eso de que uno es inocente hasta que se demuestra lo contrario, parece que no va cuando se trata de enfrentarse a la acusación de un padre. No, el padre no tiene que demostrar la culpabilidad del profesor; es el profesor el que tiene que demostrar su inocencia… ¡El mundo al revés! Un profesor no tiene derecho a acudir a la Delegación para dar parte de un conflicto del que ha sido partícipe en el aula. ¡De eso nada! ¡Nosotros tenemos que aguantarnos! Tenemos que esperar impotentes a que el padre de turno formalice una acusación basada en las mentiras de una niña impertinente para que se abra un proceso y entonces tenga el docente que defenderse. Como parte de ese proceso de investigación, se crea un comité formado por compañeros tuyos… Y, ahí es donde se echa sal en la herida, estos compañeros, en vez de tratarte como lo que eres, siempre has sido y ellos conocen, te cuestionan sin consideración, ni tacto y, ni mucho menos, comprensión. ¿Tanto miedo os dan los padres y los alumnos que sois capaces de abandonar a una de los vuestros? Y no a una cualquiera, a una de las mejores. A uno de los pilares de ese colegio que os da de comer. Ya sé que estoy hablando de mi madre, pero sé que hablo con total objetividad de esto. De la misma manera que soy objetiva al deciros que también yo, como una de las mejores alumnas que ha tenido y tendrá el centro al que he amado y al que he dedicado muchas ilusiones durante mi años escolares, yo que me esfuerzo por mantener ese recuerdo y por eso dije sí a sustituir en un par de ocasiones aún no siendo para mí el mejor momento para hacerlo, me he sentido excluida y abandonada cuando por tres veces llevé mi curriculum en un momento en el que, por desgracia, me tocaron también los devastadores recortes en educación que ha realizado este gobierno. A pesar de esto, a pesar de no ser valorada por mi colegio como lo he sido, y lo soy, en cada centro en el que he trabajado hasta ahora, me sigo aferrando a los recuerdos de mi niñez, me sigo acordando de mis profesoras, de las AMIGAS de mi madre y, cómo no, de Sor Mercedes, de su tremenda generosidad y de cómo ella sí que entendía esas dos manos de la educación. Aunque he de reconocer que cada vez me cuesta más mantener impolutas mis nostálgicas memorias. Hoy siento indignación por el trato que se le está dando a mi madre y, sobre todo, siento vergüenza, porque este colegio siempre ha sido un estandarte de la caridad cristiana y no veo ni un atisbo de eso con ella conociendo, además, el resto de las circunstancias que vive mi familia y siendo ella la que carga sola con todo el peso de las mismas. ¿Quiénes sois que no os conozco?