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11 de Junio: EL MUNDO SUBMARINO DE JACQUES COUSTEAU

Jacques-Yves Cousteau fue un oceanógrafo francés que nació en  Saint André de Cubzac, Francia el 11 de Junio de 1910 y falleció en París el 25 de Junio de  1997.

Ingresó en la Academia Naval Francesa en 1930, y, tras servir en Extremo Oriente y aprender a pilotar aviones, en 1943 probó por primera vez una máscara subacuática. Durante mucho tiempo, la movilidad necesaria para permitir una exploración ágil del fondo marino y el mantenimiento de la respiración bajo el agua por un período razonable parecieron objetivos irreconciliables. El pesado buzo con escafandra convencional se movía con torpeza en el medio subacuático, siempre amarrado a su cuerda salvavidas.

Sin embargo, Jacques Cousteau diseñó nuevos equipos: en plena lucha clandestina contra la ocupación alemana, inventó, en colaboración con el ingeniero Émile Gagnan, la escafandra autónoma, dispositivo que conjugaba dos inventos anteriores: el regulador o reductor de presión Rouquayrol-Denayrouse y la botella de aire comprimido del comandante Le Prieur. Este mecanismo, denominado aqualung, hizo posible el nacimiento del submarinismo como deporte.

Con el fin de acercar el mundo submarino al espectador, Cousteau diseñó también una cámara destinada especialmente a las grabaciones submarinas, con la que empezó a trabajar en sus inmersiones oceánicas. Tras la película Pecios (1945), Cousteau rodó Paisajes del silencio (1947), Tarjeta de inmersiones (1950), El mundo del silencio (1955) y El mundo sin sol (1964). Dirigió también el programa experimental de supervivencia en el fondo marino, denominado «Precontinente», en el que se utilizó tecnología punta, como habitáculos submarinos y cámaras de descompresión.

Inventor de numerosos ingenios de exploración submarina, Cousteau, a bordo de su famosa nave Calypso, fue capaz de llevar a los hogares los misterios y las maravillas del mundo submarino, y fue uno de los pioneros en la defensa de las causas ecologistas. Sus trabajos en la exploración, divulgación y conservación de las maravillas del mundo subacuático le valieron tanto incontables galardones como el reconocimiento internacional.

Debido a su conciencia ecológica, Cousteau inició una cruzada medioambiental ante diversos foros internacionales. Su propósito consistía en llamar la atención sobre los peligros a los que se enfrentarían las futuras generaciones ante el deterioro de nuestro planeta.

La preocupación del Comandante Cousteau le llevó a publicar en 1979 un documento que tituló “Carta de Derechos de las Generaciones Futuras” (“A Bill of Rights for Future Generations”) . Este documento contiene una serie de principios encaminados a la protección de los derechos de las futuras generaciones.

Como nos refiere el mismo Cousteau, el documento fue elaborado por la sociedad que lleva su nombre, con la ayuda de los profesores de Columbia E. Allan Farnsworth, reconocido jurista estadounidense; Gabriel H. Nahas, médico de profesión; y el filósofo H. Standish Thayer, a quien el City College de Nueva York reconoció como profesor emérito. Con base en el trabajo producido por este pequeño grupo de profesionales de las más diversas ciencias, Cousteau pretendía que la Carta de Derechos de las Generaciones Futuras fuera adoptada por la AGNU. Para lograr dicho fin, la Sociedad Cousteau recabó millones de firmas para respaldar la presentación del proyecto ante dicha organízacion en octubre de 1994.

Si bien es cierto que el intento de Cousteau de establecer una Carta de Derechos de las Generaciones Futuras no estaba fundamentado sobre una base jurídica sólida, es importante mencionar que en el año en que publicó el documento ya existían una serie de instrumentos internacionales que hacían mención a la protección de las futuras generaciones. Las necesidades e intereses de las generaciones futuras ya se mencionaban además en diversos instrumentos normativos, entre ellos la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, cuya adopción en 1972, marcó un hito para el desarrollo del tema. La intención de abordar esta cuestión en dicho tratado internacional obedecía, entre otras cosas, al deseo de salvaguardar el patrimonio cultural mundial a fin de que pudiera transmitirse intacto a las generaciones futuras.

Podemos añadir que la Carta de Derechos de las Generaciones Futuras del “Capitán Planeta” tenía un giro eminentemente ambientalista y desde su primer artículo declaraba que nuestros sucesores tienen derecho a un planeta no contaminado y libre de daños. La solidaridad intergeneracional está plasmada en el artículo segundo del proyecto de Cousteau, en el cual se señala que cada generación tiene el deber de prevenir daños irreversibles e irreparables a la vida en la Tierra, así como a la vida y dignidad humana. Del tercer artículo de la Carta bien podría decirse que es un antecedente del principio precautorio en materia ambiental, ya que enfatiza que cada generación debe vigilar y evaluar los impactos desfavorables que las alteraciones y modificaciones tecnológicas pueden tener en la vida en la Tierra, el balance de la naturaleza y la evolución humana.

El deseo de Cousteau, consistente en la adopción de la Carta de Derechos de las Generaciones Futuras por la Asamblea General de las Naciones Unidas, no se cumplió. No obstante, la UNESCO prestó mayor atención a las demandas de Cousteau y para responder a ellas, en 1994, patrocinó una Reunión de Expertos organizada por el Instituto Triconental de la Democracia Parlamentaria y de los Derechos Humanos de la Universidad de La Laguna sobre los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras. El 26 de febrero de ese año, la Reunión de Expertos, en la que participaron el Equipo Cousteau y un gran número de expertos de todo el mundo, culminó sus trabajos con la Declaración de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras o Declaración de La Laguna.

En octubre de 1960 una gran cantidad de desperdicios radioactivos iban a ser descargados en el mar por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Cousteau organizó una campaña publicitaria con la cual ganó amplio apoyo popular de la gente de ese entonces. El tren que llevaba los desperdicios fue detenido por mujeres y niños sentados en las líneas del tren y fue enviado de vuelta a su lugar de origen. En noviembre de 1960, en Mónaco, una visita oficial del presidente francés Charles de Gaulle se convirtió en un debate sobre los sucesos de octubre de ese mismo año y sobre los experimentos nucleares en general. El embajador francés ya le había sugerido al Príncipe Raniero que evitara el tema, pero supuestamente el presidente le pidió a Cousteau, en una forma amigable, ser más comprensivo con las investigaciones nucleares, a lo cual Cousteau supuestamente le respondió: «No señor, son sus investigaciones las que deben ser más comprensivas con nosotros».

En 1973, junto con sus tres hijos y Frederick Hyman, creó la Sociedad Cousteau para la protección de la vida oceánica, que ahora tiene más de 300.000 miembros.

En 1975, Cousteau descubrió los restos del naufragio del HMHS Britannic.

En 1977, junto con Sir Peter Scott, recibió el Premio Internacional sobre el Medio Ambiente, otorgado por las Naciones Unidas.

En 1985, se le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad en los Estados Unidos, otorgada por Ronald Reagan.

En 1992, fue invitado a Río de Janeiro (Brasil), a la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente y el Desarrollo, y desde entonces se convirtió en asesor para las Naciones Unidas y el Banco Mundial.

El legado que Cousteau dejó al mundo:

• Desveló la vida submarina a través de más de 115 documentales de televisión y películas (L’Odyssée sous-marine du Commandant Cousteau para la televisión o El mundo del silencio para el cine, entre otros).

• Aportó al conocimiento de las especies marinas, su clasificación y comportamiento

• Descubrió nuevas especies marinas

• Fue el coinventor de la escafandra autónoma moderna junto al ingeniero Émile Gagnan

• Adaptó las cámaras fotográficas al medio acuático

• Fue un imaginativo y genial divulgador de la ciencia

• Contribuyó a la medicina submarina

• Fue un gran defensor y custodio del medio ambiente

• Participó en el diseño de la turbovela, una tecnología que permite que un barco se desplace por medio de la energía eólica

• Luchó por que la Antártida fuera consagrada a la paz y la ciencia, hoy mandato del Tratado Internacional y su Protocolo de Madrid.

El homenaje del mundo a Jacques Cousteau:

• En 1975, el cantante de country-folk John Denver compuso la canción Calypso como un tributo a Cousteau y a su barco de investigación homónimo. La canción alcanzó la posición número uno del Billboard.

• En 1975, y luego de casarse por segunda vez, se ve envuelto en una batalla legal con su hijo Jean-Michael sobre el uso del nombre Cousteau. Como resultado, la corte le ordenó a Jean-Michael Cousteau no crear confusión entre sus negocios con fines de lucro y las labores sin fines de lucro de su padre.

• En 1990 el compositor francés Jean-Michel Jarre, produjo un disco titulado Waiting for Cousteau. De sus cuatro temas, tres se titulan Calypso (divididos como «parte 1», «parte 2» y «parte 3»), nombre del barco que Cousteau hizo célebre con sus documentales. El cuarto tema se titula como el disco mismo, Waiting for Cousteau, con una duración aproximada de unos 40 minutos.

• El 25 de junio de 1997 Jacques-Yves Cousteau falleció a los 87 años. Su funeral, al que acudió una gran muchedumbre, fue celebrado en la catedral de Notre-Dame en París. Sus cenizas fueron trasladadas al mausoleo familiar en Saint-André-de-Cubzac, su ciudad natal. La Sociedad Cousteau y su homólogo francés el Equipo Cousteau, los cuales fueron fundados por él, siguen activos en la actualidad.

• El 17 de noviembre de 2009, el gobierno federal mexicano cambió el nombre de la isla mexicana de Cerralvo, ubicada en el Mar de Cortés, a Jacques Cousteau, como un homenaje al oceanógrafo, quien pasó largas temporadas explorando ese mar, al que llamó «el acuario del mundo». Sin embargo, debido a la falta de consulta con la población del litoral, hay creciente oposición ciudadana y legislativa al cambio de nombre.

Mi pequeño homenaje a Cousteau:

Este gran hombre, al igual que Felix Rodríguez de la Fuente, hizo que desde niña amara y respetara la naturaleza. Hizo que muchos chicos y chicas de mi generación estuviéramos enganchadas al televisor para contemplar ese mundo misterioso y casi mágico que es el fondo oceánico. Hoy es la efeméride de su nacimiento y no se me ocurre mejor homenaje que contribuir a que también vosotros conozcáis la labor de Jacques Coustaeu y acercaros a este mundo de su propia mano a través de uno de los programas de esa maravillosa serie de televisión que a tantos nos encandiló: El mundo submarino.

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