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LOS “TATARABUELOS” DE LA RESISTENCIA BACTERIANA

Desde que Alexander Fleming descubriera casi por casualidad la penicilina en 1928 y, con ella, el primer antibiótico como tal de la Historia, estos fármacos han conseguido plantar cara a enfermedades como la neumonía o la sífilis. Sin embargo, y como dicen en el cine, ‘los malos’ nunca mueren… y las bacterias protagonistas de varias enfermedades infecciosas no parecen una excepción.

Aunque desde la aparición de estos fármacos parecía que la batalla contra estas enfermedades se estaba ganando, desde hace unos años la situación parece haber dado un vuelco importante con la aparición e cepas multirresistentes a los antibióticos, como es el caso del brote de ‘E.coli’ de este verano o del ‘Staphylococcus aureus’ (MRSA). Tal es la preocupación que la Organización Mundial de Salud (OMS) dedicó su último Día Mundial a la “alarmante” resistencia de algunas bacterias a los antibióticos con las que habitualmente se las combate.

Pero entonces, ¿estamos viviendo una nueva etapa en las infecciones? ¿De dónde vienen esas ‘superbacterias’ capaces de hacer frente a los actuales fármacos? Según un nuevo estudio publicado en ‘Nature’, ni la situación es tan novedosa ni la resistencia de estos microorganismos precisamente reciente.

Según afirman los doctores Gerry Wright, director científico de la Escuela de Medicina Michael G. DeGroote (Canadá) y Hendrik Poinar, genetista evolutivo de la misma universidad, se podría datar en más de 30.000 años las primeras evidencias de la existencia de bacterias resistentes, algo que ambos investigadores enmarcan “como un fenómeno completamente natural”.

En su investigación por los territorios helados de Yukon (la zona más occidental de Alaska, EEUU) los autores del estudio encontraron ADN fosilizado de mamuts, bisontes y otros animales de la época del Pleistoceno y en él detectaron varios genes de resistencia muy parecidos a los que actúan hoy en día contra varios antibióticos, tales como la penicilina. Sin embargo, los investigadores se concentraron en uno de estos genes resistente a la vancomicina que presentaba unas características muy similares a las actuales cepas más intransigentes con los fármacos que tratan las bacterias hospitalarias.

“Para llegar a este descubrimiento se reconstruyó el gen completo y se purificó la proteína [es decir, produjeron y seleccionaron una proteína frente a otra] que muestra esta actividad de resistencia. Así, hemos comprobado que tanto las actuales cepas resistentes como las de hace 30.000 años forman parte de la misma familia”, explica Brian Golding, del departamento de Biología de la Universidad de McMaster y uno de los autores de la investigación. Pero si esa característica de ‘resistencia’ existe desde hace millones de años, ¿por qué es ahora cuando están apareciendo las ‘superbacterias’?

Bacterias demasiado listas

“A día de hoy se conoce que los antibióticos son, en muchos casos, sustancias naturales producidas por los microorganismos que, a su vez, codifican genes para ser resistentes a ellos”, explica el catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza, Carlos Martín.

Si esta resistencia es algo natural, cabría preguntarse si la acción humana puede hacer algo contra cepas tan ‘novedosas’ como la de la famosa ‘E.coli’ de este verano. “Por supuesto”, asegura tajante este especialista. “Aunque las bacterias que producen los antibióticos también cuenten con estas herramientas de ‘escape’ en forma de resistencias, un uso racional de los antibióticos disminuiría la activación de estos escapes. Hay que tener en cuenta que las bacterias son muy listas y cuando se utiliza un fármaco mal, se está ayudando a hacer el fármaco inservible“.

En la misma línea se muestran las conclusiones del estudio que, para el doctor Poinar, uno de sus autores, viene a demostrar que “si pretendemos desarrollar un fármaco inmune a la resistencia nos estamos engañando a nosotros mismos, pero precisamente por ello hay que evitar el uso y abuso incontrolado de antibióticos, pues así sólo se ayuda a desarrollar cepas resistentes”.

Pero hay más medidas. “En los últimos años han aparecido pocos antibióticos nuevos”, comenta Carlos Martín. “El gran ‘boom’ con ellos fue en la década de los 50 y después, al ver que eran efectivos, no ha habido un fomento de la investigación para crear nuevos fármacos, por lo que ahora cuesta ganar la batalla a las superbacterias. Este es un punto tan importante como desarrollar una política eficaz para el uso de los ya existentes”, argumenta.

 

Fuente: elmundo.es

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